Con la llegada del otoño y el invierno, no solo cambia la temperatura: también cambian nuestras rutinas, la exposición al sol, la ventilación de los ambientes y la circulación de virus respiratorios.
Durante esta época es habitual que aumenten los resfríos, estados gripales y molestias respiratorias. Pero, ¿por qué sucede esto?
¿Por qué nos enfermamos más en los cambios de estación?
Hay varios factores que influyen:
– Pasamos más tiempo en espacios cerrados y poco ventilados.
– La menor exposición solar puede impactar en el estado de ánimo y en ciertos procesos del organismo.
– El frío puede resecar las vías respiratorias, haciéndolas más vulnerables.
– Las rutinas suelen desordenarse (menos actividad física, cambios en el descanso).
No se trata de que “bajen las defensas” de un día para el otro, sino de un conjunto de factores que facilitan la circulación de virus.
Cómo fortalecer el organismo en esta época
La prevención no es una fórmula mágica, sino una suma de hábitos sostenidos en el tiempo:
1. Priorizar el descanso
Dormir entre 7 y 9 horas ayuda al sistema inmune a funcionar correctamente.
2. Mantener una alimentación equilibrada
Incorporar frutas y verduras variadas aporta vitaminas y antioxidantes clave para el organismo.
3. Hidratarse aunque no haya sed
En invierno solemos tomar menos agua, pero la hidratación sigue siendo fundamental.
4. Ventilar los ambientes
Aunque haga frío, es importante renovar el aire diariamente.